Los abogados que representan a los denunciantes "Gabriel" y "Luis" solicitaron ayer penas de 20 y 25 años de prisión, respectivamente, para el sacerdote Julio Grassi, en el juicio oral donde se lo juzga por 17 hechos de abuso sexual, corrupción de menores y amenazas coactivas.Sergio Piris, abogado de Gabriel, pidió que el sacerdote sea condenado a 20 años de prisión y que la misma se haga efectiva una vez que el Tribunal dicte sentencia, acusándolo de dos hechos de abuso sexual y uno de corrupción contra su defendido.
Y Jorge Calcagno, abogado de Luis, solicitó a los miembros del Tribunal Oral en lo Criminal 1 de Morón una pena de 25 años y también prisión efectiva para el cura, una vez que se dicte sentencia, por 10 hechos de abuso sexual y un delito de corrupción de menores.
Piris realizó su alegato ayer a la mañana y puso énfasis en las pericias psicólogicas y físicas que se le practicaron a su defendido para sostener la credibilidad del relato, al tiempo que descalificó la llamada "teoría del complot" que utilizó la defensa del acusado.
"Cerré mi alegato pidiendo que Dios ilumine al Tribunal a los fines de dictar sentencia" realcó el letrado y añadió que la pena solicitada "es una condena prudente, a mi entender, dado que para este tipo de delitos corresponde una condena de entre 10 y 25 años".
Gabriel fue el primero en denunciar a Grassi en el programa Telenoche Investiga, emitido en octubre del 2002, que disparó la causa judicial y, según fuentes judiciales, fue el que realizó el relato más emotivo durante el debate oral.
La defensa de Grassi había cuestionado la credibilidad del joven, principalmente por un episodio de fuga de la Fundación Felices los Niños -donde según las denuncias ocurrieron casi todos los casos- y por una carta que habría escrito de su puño y letra en la que revela los motivos de su escape.
Esa misiva "no es un elemento relevante ya que es una prueba muy confusa, porque fue escrita con varias lapiceras en distintos días, no es un elmento con peso para desacreditar a mi defendido", argumentó Piris.
Calcagno, quien alegó por la tarde, tambien se basó en las pericias psicólogicas realizadas a su defendido y aseguró que el complot esgrimido por la defensa "llegó al límite del paroxismo con dichos que luego se les fueron de las manos y no lo pudo sostener más", relató una fuente judicial.
El abogado aseguró que la teoría del complot "es una estrategia propia de pederastas y pedófilos" y calificó a este tipo de delitos como "los más repugnantes para la naturaleza humana".
Luis ingresó en la causa en el año 2006 cuando le relató al fiscal, de manera fortuita, que había sido abusado en varias oportunidades por el cura ya que en ese momento se investigaba otro hecho de abuso cometido por Grassi en la localidad santacruceña de El Calafate.
Allí denunció que también fue víctima de abuso de Grassi, por lo que hay un proceso abierto contra el religioso que lleva la Justicia de Santa Cruz, donde un juez dictó el sobreseimiento del religioso pero la continuidad de ese proceso.
En El Calafate fue donde Grassi aceptó realizarse la única pericia psicológica que figura sobre él en toda la causa, en la cual los expertos concluyen que el cura tiene una personalidad con indicios del perfil de un abusador sexual.
Juan Pablo Gallego, abogado de Ezequiel y del Comité Argentino de Seguimiento y Aplicación de la Convención Internacional de los Derechos del Niño (CASACIDN), alegará hoy a partir de las 10 y, según manifestó, su alegato se extenderá "hasta el lunes próximo por lo menos".
Gallego, quien se estima que solicitará una pena muy similar a la de Fiscalía, que fue de 30 años, afirmó que realizará "una acusación global, porque los delitos afectaron a tres niños y, por ende, se solictará también una pena global".
"Desde CASACIDN nos toca ejercer un rol similar al del Ministerio Público, aportando también una mirada desde la legislación internacional y desde los derechos del niño, además de describir los hechos y el detalle de las pruebas", indicó.
Grassi se retiró de los Tribunales luego tras la conclusión de ambos alegatos y sin realizar declaraciones periodísticas, a diferencia de otros días cuando fue saludado por sus seguidores.
Tras el alegato de Gallego será el turno de la defensa del religioso, quien anunció que podría tomarse una prórroga de cinco días para preparar su exposición con el fin de poder rebatir los argumentos de la querella y de la fiscalía.
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