Quedan pocos centros de salud municipales y provinciales con paquetes de leche para chicos de hasta dos años, desnutridos, madres embarazadas y aquellas que están amamantado. En la mayoría de los dispensarios no hay más, ni tampoco saben cuándo llegarán las partidas. En algunos hace dos semanas que no ven una caja de leche. Y en otros, hasta cuatro meses. Los que pudieron guardar algo de stock están racionalizando la entrega. En esa selección primero se descarta a las mamás y luego se estudia el caso de cada chico para ver quién tiene una necesidad más apremiante. Así se están manejando los dispensarios en Rosario mientras las autoridades provinciales prometen que a mediados de mes podrían estar llegando las cajas de leche.
Si bien la leche fortificada es un alimento, en muchos casos funciona como un "medicamento" porque es esencial para los niños menores de 2 años y ni hablar de los que están desnutridos. Lo mismo pasa con las madres que están dando de mamar y las mujeres embarazadas, porque en caso de que ellas estén mal nutridas pueden tener un hijo en las mismas condiciones.
Es por eso que este alimento se reparte en los dispensarios y los médicos, a través de la historia clínica, reconocen los casos en los que es prioritario suministrar la leche.
Cuentagotas. Aunque algunos de los coordinadores de los centros de salud recibieron la "orden de no hablar con la prensa", otros se atrevieron a relatar la realidad por la que atraviesan. En un dispensario de zona sur confirmaron que "desde hace 20 días no ven un paquete de leche". Sólo en ese dispensario necesitan 150 kilos de leche en polvo por mes y atienden a 6 mil personas.
En ese mismo lugar confesaron que "los insumos vienen a cuentagotas". Un ejemplo de ello es el alcohol, del cual llega medio litro por mes. "Lo estiramos todo lo que se puede".
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