Tenés que ser muy malo para no poder tocar reggae, es la realidad


Los Cafres salen a la ruta con su mochila cargada de reggae. Con más de dos décadas de música en el lomo, la banda porteña se presenta este viernes, a las 22, en el Centro de Expresiones Contemporáneas (CEC), Sargento Cabral y el río. Habrá músicos invitados y una colecta de útiles escolares a beneficio de escuelas rurales del norte santafesino. Con honestidad brutal, Guillermo Bonetto explicó el porqué del buen sonido de su banda: "Honestamente, en el reggae si uno toca lo que tiene que tocar tiene que sonar bien. Tenés que ser muy malo para sonar mal, es la triste realidad".

—¿A la gente le llegó el trabajo de hormiga de la banda o bien los hits, como "Si el amor se cae" o "Bastará"?

—Hay que ver qué capta más la gente, porque se tiende a generalizar. Pero hay gente más joven que le gusta más lo nuevo, otros que ni conocen la primera época nuestra, otros que nos siguen desde la primera hora, depende las generaciones y el lugar.

—¿Cómo hacen para sonar con tanta frescura y contundencia tanto en el vivo como en los discos?

—Esperá que me agrando un poco (risas). En verdad nunca nos planteamos sonar de una manera determinada. A cada época le hemos agregado un barrilete, un sueño, pero, honestamente, en el reggae si uno toca lo que tiene que tocar tiene que sonar bien. Tenés que ser muy malo para sonar mal, es la triste realidad, por eso hay tantas bandas que surgen y suenan bien. Si uno tiene tiempo, le gusta lo que hace y hay respeto por lo que está haciendo va a tocar lo que corresponde y va a sonar bien, automáticamente. Ese es el pequeño secreto que hay en el reggae, eso sí, hay que tener oído, y tocar a tiempo. Pero no es una orquesta con 85 instrumentos que se tienen que ensamblar porque si no sale todo para el ojete. El reggae son cuatro instrumentos clave (teclados, guitarra, bajo y batería), que si están bien, sale, ésa es la posta.

—¿A qué se debe la explosión del reggae en la Argentina?

—Hay muchas cosas, primero que es una música muy interesante que nunca antes se había tomado en serio. Por otro lado que se descubrió la veta al negocio y se comenzó a apoyar al reggae. Es otro momento en el género, y se nota bien porque hace años en las bateas de las disquerías hay un cartelito que se lee "reggae", y eso antes no ocurría.

—¿Pero no te parece además que este género ocupó un lugar tras un vacío que dejaron bandas de rock que se separaron o que bajaron su nivel?

—Puede ser. Los espacios generan crecimiento, cuando se separaron los Cadillacs se abrió un agujero, o cuando Bahiano se fue de Pericos. O bien cuando hay bandas que uno espera que hagan cosas buenísimas y no lo hacen. Y bueno, ahí se posicionó el reggae. A la gente le gusta el reggae, los pibes arman banditas de reggae y antes tocaban temas de Charly García, Pappo o Los Ratones Paranoicos. Hoy el reggae es parte de ese abanico.

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