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La O.M.S Declaro el alerta maxima


La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró ayer la pandemia por la nueva gripe A (H1N1) y elevó el alerta al máximo de seis debido a que alcanzó una amplia distribución geográfica en 74 países, informó la directora general del organismo, Margaret Chan, en Ginebra.

"El virus mutante H1N1 se propagó a más de dos continentes. Además de América del Norte, también en Australia se producen incesantemente contagios de persona a persona", indicó Chan.

"Se alcanzaron los criterios científicos para una pandemia de gripe", explicó Chan. "Por lo tanto, decidí elevar la alerta de pandemia de la fase cinco a la seis". "Se considera inevitable que se siga propagando", añadió la experta.

En cuanto a la gravedad de la enfermedad, dijo que "la gran mayoría de los pacientes registró síntomas leves y tuvo una recuperación rápida". "Sin embargo, esto puede cambiar", advirtió la funcionaria, por lo que solicitó atención internacional y solidaria. "El virus es muy imprevisible".

En términos similares, el secretario general de la ONU, Ban Ki- moon, dijo que la fase seis de alerta de pandemia no es motivo para mayor preocupación. "Permítanme subrayar: se trata de una declaración formal sobre la expansión geográfica de la enfermedad. No hay motivo para el pánico", dijo en una conferencia de prensa en Nueva York. "Pese a que el virus es contagioso, no es tan grave como se temía y las tasas de decesos son hasta ahora bajas. Sin embargo, no sabemos qué panorama se desarrollará en los próximos meses", añadió.

"La OMS no recomendó limitaciones, en particular de viajes o cierres de fronteras", indicó Chan. Los gobiernos no deberían cerrar las fronteras ni aplicar restricciones. "Hasta ahora, ninguna pandemia había sido detectada antes con tanta precocidad ni había sido observada tan de cerca, en tiempo real y desde su inicio" como la actual, dijo la directora general de la OMS.

Ayer, Chan se reunió con representantes de ocho de los países más afectados por la nueva gripe, entre ellos Australia, donde los casos se cuadruplicaron desde el 1º de junio.

La OMS registró hasta ahora más de 27.700 casos de la nueva gripe en 74 países. Se produjeron 144 decesos como consecuencia de esta enfermedad.

El virus se expande de manera agresiva en Australia y Europa, después de que hasta ahora los países más afectados fueran Estados Unidos, Canadá y México. La fase seis de alerta de pandemia implica que los países miembro de la OMS deben adaptar sus sistemas de salud para una lucha intensiva contra la gripe. También se debe aumentar la producción y almacenamiento de vacunas.

La primera en 40 años. Esta es la primera vez que se declara la fase máxima de alerta en 40 años. El plan sólo es válido para nuevos agentes infecciosos y no para la ola de gripe estacional que se produce todos los años.

La última vez que se produjo una pandemia de gripe fue en 1968, pero entonces no existía el plan de alarma global que contempla seis niveles de alerta.

"Cuando haya suficiente evidencia, en las próximas semanas, daremos recomendaciones acerca de qué grupos deberían recibir las primeras dosis", indicó Marie-Paul Kieny, la experta en vacunas de la organización. l (DPA, Télam y Reuters)

El ministro de salud se reunio con padres del colegio Stella Maris de Rosario

En busca de llevar calma, el ministro de Salud de la provincia, Miguel Cappiello, junto a otros funcionarios del área y de la cartera de Salud, se reunió ayer con los padres de los chicos del jardín de infantes del Colegio Stella Maris de Fisherton (Brassey 8255), donde se detectó un caso sospechoso de gripe A (Influenza A H1 N1) en una chiquita y se decidió el cierre preventivo de la sala de cinco años a la que concurre. Cappiello aseguró que "se están tomando todas las medidas de prevención que indica la Organización Mundial de la Salud" entre las que se cuenta el tratamiento de profilaxis que ya iniciaron a los compañeros de la nena, su familia y los docentes. Ahora todo quedó a la espera de los resultados de los análisis que el Instituto Malbrán tendría listos entre hoy y el lunes próximo.

El caso se hizo público ayer. Involucra a una nena de cinco años que el fin de semana pasado estuvo en Buenos Aires con familiares entre los que estaba su primo que concurre al colegio Fray Mamerto Esquiú del barrio de Belgrano, que fue cerrado preventivamente tras detectarse 13 casos sospechosos.

La chiquita fue al jardín el martes, pero 24 horas después comenzó con síntomas similares a los de la gripe A. Ante eso, su mamá —que además es pediatra— la llevó al Hospital Eva Perón desde donde se remitieron las muestras al Malbrán (el referente en el país para realizar los análisis de detección).

El objetivo central que ayer se plantearon las autoridades provinciales fue el de llevar "tranquilidad toda la comunidad". El ministro de Salud insistió ante padres y docentes que "se están tomando todas las medidas de prevención que indica la OMS", y adelantó que emtre hoy y el lunes estarán los resultados de las pruebas con vistas a saber si la niña padece o no la enfermedad".

El director de Enseñanza Privada del Ministerio de Educación, Sebastián Falo, destacó en que "si hubiera riesgo, se suspenderían las actividades"; mientras que el representante legal del Stella Maris, Raúl Bravo, calificó de "muy positiva" la reunión y confirmó que "sólo estará sin actividad la sala de cinco años, el resto del colegio seguirá su curso normal".

El titular de Epidemiología del sur provincial, Julio Befani, detalló que "se está realizando la profilaxis con el antiviral ozeltamivir, que es una medicación que previene las posibles complicaciones y promueve una mayor recuperación", al tiempo que insistió que "la nena que tiene los síntomas ya está bajo tratamiento".

Los padres. Para los padres, la información brindada por las autoridades del Ministerio de Salud fue tan "clara" como "tranquilizadora", aseguró Silvina, mamá de uno de los chiquitos de la sala de cinco años del colegio. "La noticia había sido muy fuerte porque parecía que era algo que pasaba lejos, y de golpe estaba sucediendo en la escuela", explicó.

La mujer señaló que el Ministerio de Salud "proveerá la medicación preventiva que tienen que tomar los chicos, y la darán de acuerdo a la edad y peso de cada uno. Y además tienen que mantenerse restringidas todas las actividades por los próximos días".

Claro que, "ante cualquier síntoma, ya sea fiebre, tos, catarro o mucosidad —continuó Silvina—, hay que comunicarlo para que automáticamente se hagan los estudios a los chicos".

Agroquimicos cuestion de estado

La siembra masiva de soja transgénica no sólo en el campo, sino también en zonas muy cercanas a los cascos urbanos, trajo aparejado un fuerte debate sobre la aplicación de agroquímicos cuyas consecuencias aún son imprevisibles. Al fallo judicial que ordenó en San Jorge la suspensión inmediata de las fumigaciones en cercanías de la ciudad se sumaron quejas y acciones en distintas localidades santafesinas, donde las protestas apuntan a la aspersión de agrotóxicos en zonas urbanas y campos linderos.

   El tema se volvió recurrente en muchos pueblos donde creen que el uso de estas sustancias está asociado a problemas de la salud, pero tomó un vuelo inesperado cuando se apuntó directamente a un principio activo utilizado en el cultivo de la soja transgénica: el glifosato.

   Un debate que recién empieza y que ya puso en alerta a los fabricantes y comercializadores del producto, a los productores que temen que se prohíba su uso y a distintas entidades ambientalistas. La discusión está planteada y todavía no hay una respuesta. Los intereses en juego son demasiado fuertes y el Estado queda en evidencia por la ausencia de intervención en todos sus niveles.

   Los estudios y los debates sobre el uso de agroquímicos y sus efectos sobre la salud no son nuevos y, de hecho, obligaron históricamente a la industria a cambiar muchos principios activos por otros de menor toxicidad. Pero en los últimos años, el problema se agudizó con la expansión de la siembra de soja, y el tema llegó a la Justicia.

Cerca de las poblaciones. En Santa Fe fue en San Jorge, donde un grupo de vecinos y el Centro de Protección a la Naturaleza presentaron un recurso para que se suspendiera la aspersión de agroquímicos en cercanías de la ciudad. El juez Tristán Martínez hizo lugar al pedido ordenó la suspensión inmediata de las fumigaciones en adyacencias de la zona urbana hasta tanto el Concejo y el municipio delimitaran la línea agronómica.

   A partir de este episodio, del que La Capital dio cuenta en su edición del 17 de marzo, las voces de protesta se multiplicaron. Pero sin dudas el revuelo mayor se armó cuando se conocieron los resultados preliminares de un estudio elaborado por el Laboratorio de Embriología Molecular del Conicet en la Facultad de Medicina de Buenos Aires, donde se expresa el efecto negativo (malformaciones y alteraciones) del glifosato en embriones de xenopus laevis, tanto por inmersión como por microinyección.

   El glifosato es uno de los tres elementos clave de la producción sojera del país, junto con la siembra directa y la soja RR (Resistente al Roundup) o transgénica. En la Argentina se comercializan hasta 180 millones de litros, lo que mueve un mercado de 600 millones de dólares. La multinacional Monsanto es la que lo patentó y la que comercializa un 40% del producto, aunque existen 200 marcas con el principio activo y un importante número de empresas (Atanor entre ellas) que lo venden.

   En una nota exclusiva con La Capital, el biólogo Andrés Carrasco, investigador con 30 años de trayectoria y responsable de la investigación encarada desde el Conicet, afirmó que el herbicida produce cáncer y malformaciones neuronales, cardíacas e intestinales (ver entrevista).

   Frente a esto, la Asociación de Abogados Ambientalistas, una agrupación de profesionales con sede en Buenos Aires que trabaja desde el ámbito judicial en distintas acciones ecologistas, presentó un recurso de amparo ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación para que se suspenda la comercialización, venta y aplicación del glifosato y del endosulfán (este último un insecticida organoclorado de comprobado riesgo para la salud humana).

Situación enrarecida. No obstante, la situación comenzó a enrarecerse cuando tanto las cámaras que nuclean a los productores de glifosato como el Senasa solicitaron al Conicet este estudio y no les fue proporcionado. Inclusive, la Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes (Casafe) se presentó al Conicet con un escribano público para pedir el estudio de Carrasco, y corroboró que tal investigación no estaba asentada en el organismo.

   Carrasco redobló la apuesta y deslizó que el Conicet podría tener intereses creados por recibir dinero de la empresa Monsanto —tal como ocurrió con la Facultad de Agronomía de la Universidad Nacional de Rosario, a la cual la multinacional le facilitó un subsidio de 300 mil dólares para instalar un laboratorio, entre otras donaciones—. El profesional acercó a este diario un resumen ejecutivo del trabajo, que "estará disponible cuando haya sido aceptado para su publicación".

Contraofensiva. Pero las productoras y comercializadoras no se quedaron quietas. En un comunicado conjunto, Casafe y Ciafa (industria de fertilizantes y agroquímicos) afirmaron que el herbicida "no presenta efectos nocivos sobre la salud humana ni tiene efectos inaceptables para el ambiente, cuando es empleado correctamente para los fines previstos en su etiqueta".

   Ambas cámaras remitieron a la resolución 350/99 del Senasa, que afirma que el glifosato "en su uso normal está dentro del grupo de activos de improbable riesgo agudo". En cinco ocasiones, a lo largo de una semana La Capital consultó al Senasa sobre qué calificación de toxicidad tenía en la actualidad el glifosato y mediante qué pruebas se establecen en el organismo los niveles de toxicidad de los agroherbicidas. Hubo promesas de entrevistas y de ruedas de prensa, y finalmente silencio.

   No obstante, y en declaraciones a medios de Capital Federal, Diego Ciancaglini, coordinador de Agroquímicos y Biológicos del organismo, también hizo alusión a la misma resolución, aunque aclaró que la aplicación de este herbicida debe ser realizada con el asesoramiento de un ingeniero agrónomo y respetando las indicaciones del marbete, no sólo en cuanto al modo de aplicación sino también al equipamiento adecuado de quien tiene que manipular el producto. Pero luego advirtió que "controlar 17 millones de

En Santa Fe. En territorio santafesino, el tema de los agroquímicos en general viene causando revuelo, generó la preocupación de las autoridades y motivó ya más de una reunión en distintos ámbitos. Una de ellas tuvo lugar hace diez días en San Jorge, donde vecinos de esa ciudad y de unas 20 localidades de Santa Fe, Buenos Aires y Córdoba, el Cepronat, productores, funcionarios, ambientalistas, estudiantes y docentes se dieron cita para escuchar la disertación del biólogo Raúl Montenegro y participar de un debate sobre el tema.

Allí se habló del mal uso y del abuso de estos productos en cercanías de zonas urbanizadas y la posibilidad de minimizar riesgos. Uno de los elementos que surgió fue el de la necesidad de establecer líneas agronómicas, es decir, franjas de protección para que no se esparzan agroquímicos en cercanías de zonas urbanizadas, y se dejó en claro que "la Justicia es una herramienta válida y concreta para frenar las fumigaciones irresponsables".

Otro encuentro importante tuvo lugar a mediado de este mes en El Arazá, localidad ubicada a 30 kilómetros de la cabecera del departamento General Obligado, y en Reconquista. En esa oportunidad, el profesor Oscar Umberto Scremin, miembro activo de la sociedad Americana de la Neurociencia y profesor emérito e investigador en la Escuela de Medicina de la Ucla, en California, también se refirió a las consecuencias de los agrotóxicos, y empezó con una broma: "Una vez me dijeron, «si piensa que el producto agroquímico no es tóxico, entonces tómese una copita nomás»".

Scremin ofreció una larga explicación sobre las consecuencias de los organoclorados y los organofosforados, también se refirió al "alarmante crecimiento" en la venta de glifosato asociada a la de estos productos. Y hacia allí apuntó su preocupación. "Es cierto que los herbicidas de alto riesgo como el paraquat se han reemplazado en ciertos cultivos, como la soja transgénica, por glifosato, un herbicida de bajo riesgo aunque de ninguna manera "atóxico" como se lo desea presentar en ciertos medios. Sin embargo, en los cultivos de soja no sólo se utilizan herbicidas, sino también insecticidas de toxicidad elevada, organoclorados e inhibidores de la acetilcolinesterasa", afirmó.

Otras opiniones.Otras versiones de profesionales de larga trayectoria abren un alerta. Como la de Rodolfo Paramo, quien fue médico del hospital José María Cullen de Santa Fe y como pediatra en Malabrigo comenzó a notar problemas respiratorios a partir del acopio de cereales en zonas urbanas, y un aumento alarmante de nacimientos de chicos con malformaciones. En ese momento se sospechó del glifosato, aunque también el médico aclaró que este principio activo nunca se aplica puro. Cuando se erradicaron del pueblo los acopios y se estableció la línea agronómica, se redujeron notablemente las enfermedades y anomalías.

Límites geográficos.Más allá de la discusión científica, que parece tener media biblioteca de cada lado y que trasciende las posibilidades de este informe, parece razonable el clamor por que se establezcan límites geográficos para la aplicación de este y otros productos. El problema está en que la soja no sólo invade el campo, sino que se mete en los montes y comienza a formar cada vez más parte del paisaje suburbano y hasta urbano.

Soja a la vera de las rutas, soja calle de por medio en una línea de edificación, soja en los campos de las instituciones, soja a metros de las escuelas rurales, soja donde había montes y soja en las islas. Por eso, las resoluciones judiciales como la adoptada en San Jorge y otras localidades cordobesas parecen aportar un principio de solución, mientras se discute científicamente hasta dónde llegan los efectos del glifosato.

hectáreas (en las que se siembra la soja) es imposible, los controles los deben efectuar las provincias con sus leyes".

Drastico recorte presupuestario

Sobre llovido mojado. Al brote de dengue que exige más trabajo a los profesionales de la salud, el drástico recorte presupuestario impuesto por el municipio ya hace sentir sus consecuencias en los hospitales públicos donde, entre otras medidas, no se pueden cubrir las vacantes. Los médicos trabajan fuera de hora y los pacientes sufren la merma en la atención. Un botón de muestra: en el Hospital de Niños Víctor J. Vilela no se hacen electroencefalogramas desde septiembre pasado, luego de que se jubilara el jefe del servicio. Eso no es todo: en el mismo efector hay otros 14 puestos médicos en idéntica situación (ver aparte).

Hace más de seis meses que no pueden derivar al Vilela a los chicos que necesitan estudios cerebrales, porque sólo se realizan los de emergencia para los internados. Esta situación fue haciendo crecer hasta 400 chicos la lista de espera por un electroencefalograma.

La vacante tras la jubilación del jefe de servicio, en septiembre, no pudo cubrirse a raíz de un decreto de marzo pasado firmado por el intendente Miguel Lifschitz, que impide la contratación de nuevo personal.

Básico. El electroencefalograma es un estudio elemental para el trabajo del neurólogo. "Es como un electrocardiograma para un cardiólogo o una radiografía para un neumonólogo", explicó la jefa del servicio de neurología del Vilela, María del Rosario Aldao, y rápidamente agregó: "No podemos trabajar sin esta herramienta que es imprescindible para el diagnóstico".

La situación ya venía mal. El aparato que realiza los electroencefalogramas en el hospital de niños es tan antiguo que apenas si puede hacer seis estudios por día porque "se satura", dijo la médica.

Pero todo empeoró a partir de la jubilación del jefe de servicio. Los médicos se vieron obligados a trasladar a los pacientes de urgencia otros efectores como el Hospital de Niños Zona Norte, Eva Perón o Provincial. Igualmente fue imposible dar respuesta a la demanda de toda la población y ya hay 400 chicos en lista de espera.

Para los médicos, esta es una consecuencia más del decreto del intendente que suspende las contrataciones de personal, incluyendo el área de salud pública. "Esto afectó la atención en el servicio de neurología", señaló la jefa a cargo, que explicó que el estudio es "imprescindible para pacientes en los que se sospecha que pueden tener epilepsia".

Ante el grave estado de situación, entre los mismos médicos y la dirección del hospital acordaron que una médica que trabajaba en la guardia ocupara el cargo en el servicio de electroencefalografía y que una profesional del Hospital Carrasco cubriera otras horas. "Si todo sale bien, el 4 de mayo podría volver a funcionar el servicio" manifestó esperanzada Aldao.

El cerebro. El electroencefalograma es un examen que registra la actividad eléctrica del cerebro y permite observar patologías como la epilepsia. El estudio es fundamental para detectar la enfermedad que se manifiesta a través de episodios repentinos que pueden confundirse, por ejemplo con una lipotimia o un desmayo. De allí la importancia fundamental de este estudio para el diagnóstico en los niños.

Los técnicos realizan el estudio colocando los electrodos sobre el cuero cabelludo, pero después es el médico quien debe realizar un informe técnico y derivarlo al servicio de neurología para que lo interprete.

En el servicio de neurología del Vilela, el 30 por ciento de los casos que se atienden son por epilepsia. "De cada 10 pacientes, seguramente 3 o 4 tienen la enfermedad, que es más frecuente de lo que se cree", sostuvo la profesional. Los números hablan solos. La necesidad de reanudar este servicio es vital para muchos niños de la ciudad.